Lorena Illoldi en primera persona
6 de diciembre, 2012 [18:43]
Celeste Alba Iris
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Lorena Illoldi ha construido durante más de dos décadas de trabajo un nombre intenso, irreverente, extraordinario, auténtico, multifuncional, pero sobre todo un nombre de mujer que busca su realización desde el suelo tamaulipeco.

Actriz, dramaturga y directora, alcanzó este pasado mes de noviembre 25 años como mujer de teatro. El aniversario lo festejó dirigiendo dos obras de su autoría, “Eleuteria Pastor” y “Lilith vs. Eva”, las cuales se presentaron en el Centro Cultural Tamaulipas en la capital del estado.

Con motivo de esta celebración, ella quien también se desempeña como madre, docente, funcionaria pública, columnista de prensa, luchadora de liga profesional, poeta, tallerista literaria, promotora cultural, conductora radiofónica… nos comparte ahora los escenarios constantes en su vida.

Entrar y salir de los personajes 

“Yo soy digna hija de los setentas. Nunca tuve, por lo menos en mi casa, quien me dijera “no puedes hacer esto porque eres mujer” pero salí al mundo y me di cuenta que no era así en todas partes.

Veo a mis compañeros hombres y se la rifan igual que yo, quiero decir que es difícil para todos. En mi caso no creo que sea más difícil por ser mujer, y tampoco que me hayan discriminado por eso.

Un horario muy riguroso es la clave para que pueda hacer estos malvares. Divido mi tiempo muy rigurosamente y no permito que se me traslape una cosa con la otra. Me focalizo por proyectos.

Por eso el nombre de mi grupo es el Aleph, voy buscando la manera que todo se pueda juntar. Voy buscando el modo de unir esas diferentes facetas. Aprovecho los conocimientos que tengo de todas las áreas según lo que este manejando, es la única manera de no volverme loca. Puede parecer muy intenso porque me gusta trabajar por metas, con objetivos y con toda la energía. “

Crecer con permiso de ser 

“Cuando tenia 17 años, me encontraba estudiando la carrera de Derecho pero conocí el teatro y dije eso es lo mío. Llegué resuelta un día a casa y digo: “sabes que papá ya no voy a ser abogada, voy a hacer teatro. Él me contestó: “Haz lo que quieras pero hazlo bien y se de las mejores.”

Yo tenía muchas libertades y ahora le agradezco a mi padre por eso. Él es relojero pero antes vendió libros e enciclopedias. Tuvo el tino de enseñarme el placer de la lectura, me acercaba enciclopedias, libros y revistas.

Fui una niña muy introvertida porque estaba metida en los libros. Leía todo lo que tuviera letras. Recuerdo que en primero de secundaria era la típica nerd. Mis compañeritos no me querían pero lo que detonó el cambió fue el deporte. En la secundaria comencé a hacer judo con toda la seriedad y disciplina. Tuve la fortuna de llegar a uno de los mejores dojos de Tampico, el Dojo Samuray de la familia Araujo. Empecé a competir a los 13, fui campeona estatal, seleccionada nacional de 1984-1989.

Esa actividad grupal me abrió los ojos y me gustó. También me gustó la competencia, la mejora continua, la constancia. El concepto de la repetición inacabable para buscar la perfección, es un principio que a mi me dejó muy marcado el deporte, y es una filosofía que he buscado aplicarla en otras áreas.”

Atrapada por el teatro 

“Yo soy una desarraigada, mi otra familia es el teatro. Viví y crecí en Tampico pero me vine a radicar a la capital del estado porque había un movimiento teatral importante, porque aquí estaban mis amigos, gente de teatro con la cual hice lazos muy estrechos y todavía permanecen como Carlos Valdez, Enrique Gonzales, Jorge Zárate, Belem F. Peña y Martín Salceda…

Cuando salí de la prepa no tenia muy claro lo que quería hacer, entones mi hermano estaba en la facultad y dije yo también voy para Derecho. Ahí tuve la fortuna de encontrar el grupo de teatro universitario Bocana que dirigía Refugio Hernández Ledezma.

El Maestro Cuco, ahora lo entiendo, era un hombre visionario. Tamaulipas, 25 años después aún adolece de una formación profesional en torno a las artes y a mí en el 87, me tocó ver toda esa parte académica en torno al teatro gracias a él. Esa fue la revelación.

Al finalizar el semestre presentamos una obra que se llamaba “Historias para ser contadas” que era un recopilación de fragmentos escénicos que nosotros empezamos a crear, los unimos y entonces se armó un collage muy bonito.

Unas de las cosas que más me gusta del teatro es la colectividad, cuando la gente une su pensamiento con un objetivo y logra verlo realizado en escena es muy satisfactorio. Eso me mantiene atrapada en el teatro.”

XXV de Creación independiente 

“Cuando tomé al teatro como una profesión, como una identidad en la vida, yo me desempeñaba como actriz. Me daban libretos pero de repente no me satisfacían las historias o me parecían anticuadas, con formatos arcaicos que ya no estaban de acuerdo a la época. Estamos hablando de 1990 y entonces pensaba “esto es muy lento”. El trabajo que hacía el maestro Carballido era novedoso, era más ágil. Yo decía por ahí es el camino, quiero hacer eso. Además en provincia, si ahorita no te llegan los libros imagínen hace veintitantos años sin Internet, sin librerías. Era muy difícil encontrar textos y los que llegaban eran larguísimos o con temas que no me interesaban. Para ese entonces ya intentaba la poesía y fue como un salto natural decir voy a contar algo como yo quiero.

Empecé a escribir dramaturgia bajo la premisa de que fuera ágil, económico y breve. Económico en cuanto a que no se requieran demasiadas cosas para montar la obra sino ir sobre la historia, la gente y retratar así las pasiones humanas. En el 90 estrené mi primer texto, como directora mi primer obra fue en el 2002, aunque antes de dirigir hice asistencia de dirección, ahora lo hago sola porque me he preparado y he tenido la fortuna de tener a grandes maestros que me han develado secretos, me han dado metodologías. El Maestro Moris Savariego es el más reciente de ellos.

Participando con la obra “El Filósofo de Güemez” nos tocó representar en 2001 a México dentro de un Festival Intercontinental de Teatro por las Culturas del Mundo organizado por el ITI-UNESCO – UNICEF- Gobierno del Estado de Tamaulipas. Ya en 2004, asistí como directora con mi grupo y un montaje de mi obra “Eleuteria Pastor” al XXX Congreso Mundial de teatro de la ITI UNESCO como representante por Tamaulipas en la Red Nacional de Mujeres de Teatro.

Esos son momentos muy importantes porque representar al país te da una emoción bastante intensa. Otra de las emociones que me complacen más es tener textos propios que son muy socorridos. “La Pastorela Veloz” la escribí porque tenía que montar una pastorela con mis alumnos de primaria… y me cuestionaba ¿Cómo le hago para que se la aprendan si vienen en verso y son largas. Estructuras decimonónicas. Así que me decidí a escribir un texto muy efectivo que tiene una suerte fabulosa. Lo han representado un montón de grupos y cada que viene navidad lo montan en las escuelas.

Otra de mis obras que me tiene muy satisfecha es Lilith vs Eva, que en estos más de 10 años desde su creación, también la han llevado de arriba para abajo. Es repertorio de distintas compañías y cuando se presenta le llega a la gente. Inclusive me invitaron a Tlaxcala a develar una placa por sus múltiples representaciones.

Tengo 25 años en el teatro porque cuento desde mi inicio en el grupo de teatro universitario pero soy hija de la generación que creció mirando por televisión “Chiquilladas”. Cuando vi que había niños como yo actuando entendí que podía también hacerlo. Empecé a jugar a hacer espectáculos en mi casa, afortunadamente los programas de estudio incluyen actividades artísticas, desde la primaria empecé a escribir textos y a producir obras.”

Escritora en esencia 

“Lo primero que publiqué fue poesía en el 90 con un concurso que gané y convocaba el ISSSTE. Para lograr una edición de dramaturgia tuvieron que pasar algunos años. Además, la poesía puede suceder sola pero el fenómeno teatral no, esa es la parte que más me gusta. En la acción soy más gente de teatro y me la paso dando show arriba y abajo del escenario, pero en mi esencia me tendría que definir como escritora. Me gusta escribir más que dirigir porque al escribir puedo plasmar mis ideas y buscar diferentes vehículos para que salgan. El teatro es sólo una manera de expresarme, en la columna para prensa que escribo desde hace varios años, tengo otra posibilidad distinta a la que me da el teatro y la poesía.

Porque yo partí del teatro y lo tomo como centro.

Ahora lo que estoy celebrando es que soy gente de teatro, aunque escribo y hago otras cosas, y haré más según se vayan sumando. En algún momento de mi vida, fui directora de una escuela para invidentes, entonces ese enfoque de la asistencia social me sensibilizó aún más.

Pero dentro de los roles distintos que desempeño en la vida y de los personajes que escribo, dirijo o actúo, soy una mujer decidida a vivir, a disfrutar la vida, a pasármela bien, a amar mucho. Soy una mujer que quiere ser feliz y que trabaja muy duro en ello.”

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