Opinión

Tamaulipas 2027: la elección que ya empezó

▪️ NORA MARIANELA GARCÍA RODRÍGUEZ

La elección de 2027 en Tamaulipas ya es un proceso en curso; comenzó con el reacomodo del poder estatal en 2022 y desde entonces se ha ido definiendo en cada decisión pública, en cada indicador y en cada elección local que confirma una realidad incómoda para todos los partidos, el voto dejó de ser inercial y hoy es marcadamente evaluador, es una lógica que premia resultados y castiga la improvisación, la soberbia o la falta de resultados.

El punto de partida es claro, en la elección de gobernador de 2022, Morena y sus aliados obtuvieron 730,864 votos, el 50.3% del total, frente a 642,433 del bloque PAN-PRI-PRD, el 44.2%, con una participación cercana al 53% del padrón, según los cómputos oficiales del IETAM; fue una victoria suficiente para ganar el poder, con una diferencia de poco más de seis puntos que permitió el cambio político, pero dejó intacta la competencia estructural.

El mapa municipal refuerza esa lectura: Morena ganó 21 de los 43 municipios, el PAN conservó 17 y el resto se repartió entre PRI, PT, PVEM, MC y una candidatura independiente. En términos de población, más del 60% de los tamaulipecos vive bajo ayuntamientos distintos al partido en el poder , evidencia del voto diferenciado y del castigo a gestiones sin resultados en los ayuntamientos.

Este comportamiento del electorado tiene bases estructurales, de acuerdo con el INEGI, más del 82% de la población de Tamaulipas vive en zonas urbanas y cerca de 7 de cada 10 personas ocupadas dependen de sectores sensibles como comercio, servicios, industria maquiladora y logística; en este contexto, la política se mide por variables concretas, empleo, agua, movilidad, seguridad y servicios públicos, no por discursos ideológicos ni lealtades históricas.

Con ese telón de fondo, Morena llega a 2027 con ventaja institucional pero con desgaste acumulado, el voto que lo llevó al poder fue de expectativa y no de lealtad automática, lo que eleva el costo político de cada error y reduce el margen de tolerancia del elector.

A nivel estatal, el liderazgo del gobernador Américo Villarreal Anaya ordena el tablero, mientras en la conversación aparecen secretarios, legisladores y operadores con estructura territorial que buscan proyectarse, el mayor riesgo no es la falta de aspirantes sino el método, imponer perfiles sin arraigo o resultados puede convertir ventaja en vulnerabilidad.

En el plano local, especialmente en Ciudad Victoria, el escenario es más amplio ante la posibilidad de repetición de Morena en la alcaldía. La baraja se mueve y los nombres circulan: Silvia Casas González, con perfil técnico y conocimiento institucional; Catalina Méndez, ligada al trabajo territorial; y Gerardo Illoldi Reyes, con experiencia en operación política y estructura partidista. La definición será clave: en la capital pesa más el perfil que la marca y el elector urbano castiga la improvisación.

Para las diputaciones locales por Ciudad Victoria, Morena observa a cuadros con trabajo en colonias, regidores en funciones y operadores de base; aquí el criterio será quirúrgico, cercanía vecinal, conocimiento del distrito y capacidad de movilización, porque los márgenes históricos entre primero y segundo lugar suelen ser inferiores al cinco por ciento.

El PAN conserva una base política más sólida de lo que sugieren las narrativas nacionales; mantiene estructura, cuadros con experiencia administrativa y presencia territorial. En Ciudad Victoria, rumbo a la alcaldía, suenan los nombres de Gloria Garza y Alfredo Vanzinni, perfiles asociados a una apuesta de orden administrativo y reconstrucción territorial, acompañados por otros liderazgos panistas con trabajo vecinal constante; para diputaciones locales, el PAN buscará candidatos con reconocimiento por distrito, donde la cercanía personal suele pesar más que la marca partidista.

Movimiento Ciudadano se mantiene como el factor disruptivo, en la capital, comienzan a escucharse con mayor claridad los nombres de Daniel “Pato” Pérez y Juan José Salazar, perfiles asociados a sectores urbanos, jóvenes y profesionales, cuya viabilidad dependerá de su capacidad para capitalizar el voto crítico y presentarse como alternativa real frente a la polarización entre Morena y PAN.

El Partido Verde Ecologista de México, que en Tamaulipas suele operar en lógica de alianza, también empieza a mover piezas. En Ciudad Victoria aparecen en la conversación Hugo Reséndez y Karl Heinz Becker, perfiles con presencia pública y vínculos sectoriales, cuyo peso dependerá de la estrategia de coaliciones y de la negociación de posiciones rumbo a 2027.

El PRI juega su propia partida ya que hace una década superaba el 30% de la votación estatal; hoy apenas rebasa el 8% y su margen real está en conservar espacios locales y negociar alianzas; en la capital suenan los nombres de Alejandro Montoya y Horacio Reyna, cuadros con trayectoria y conocimiento territorial que podrían ser considerados en escenarios de coalición, particularmente para diputaciones locales o posiciones estratégicas, aunque con limitada capacidad de arrastre en solitario.

El pronóstico rumbo a 2027 es claro y sobrio: Morena parte con ventaja relativa por control institucional y base electoral, pero enfrenta el mayor riesgo de desgaste; el PAN conserva posibilidades reales de recuperación en zonas urbanas si logra sostener un discurso de gestión y orden; Movimiento Ciudadano puede inclinar resultados en distritos cerrados si capitaliza el voto inconforme; el Verde será relevante en función de alianzas; el PRI jugará a preservar espacios y negociar su supervivencia.

En Tamaulipas, y con especial rigor en Ciudad Victoria, la elección no será un referéndum ideológico, será un examen de gestión y credibilidad, y quien llegue a la boleta sin resultados que defender, llegará con ventaja en el discurso y derrota en las urnas.