La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la compra de 816 equipos médicos de alta tecnología para el sector público de salud, con una inversión de 11 mil 257 millones de pesos, una decisión que busca corregir una de las brechas más persistentes del sistema sanitario mexicano: el acceso desigual a diagnósticos y tratamientos de alta precisión.
Durante años, buena parte de esta tecnología estuvo concentrada en hospitales privados, lo que obligaba a miles de pacientes a pagar costos elevados o a postergar estudios clave. El nuevo paquete de equipos apunta a que la capacidad diagnóstica de los hospitales públicos deje de ser un límite y se convierta en una garantía efectiva del derecho a la salud.
Los 816 equipos serán distribuidos entre todas las instituciones federales: IMSS, IMSS Bienestar, ISSSTE, servicios médicos de Pemex y los Institutos Nacionales de Salud y hospitales de alta especialidad. El objetivo es que la atención médica no dependa de la afiliación o del ingreso, sino de un sistema integrado que opere con estándares similares en todo el país.
El paquete tecnológico incluye 238 tomógrafos, 500 mastógrafos, 38 resonancias magnéticas, 25 aceleradores lineales para tratamiento de cáncer, cinco equipos PET-CT y otros dispositivos de alta especialidad como angiógrafos, braquiterapia y gammacámaras, con impacto directo en cáncer, enfermedades cardiovasculares y padecimientos crónicos.
Desde la Secretaría de Salud se explicó que esta compra se realizará bajo un nuevo modelo de adquisición, mediante trato directo con fabricantes, lo que permitirá mejores condiciones de precio, eficiencia operativa y garantías de mantenimiento. La estimación oficial es que el proceso quede adjudicado en un plazo de dos meses.
Sheinbaum subrayó que esta inversión no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia integral. En 2026, el Gobierno federal destinará 45 mil 675 millones de pesos para la construcción de 24 hospitales en todo el país, además de la creación de 10 mil nuevas camas hospitalarias, una cifra que contrasta con las 4.3 mil camas generadas en más de tres décadas previas.
Desde el IMSS se informó que en 2025 ya se concretó la mayor compra de equipos médicos en la historia de la institución, bajo el mismo esquema de trato directo con fabricantes, lo que permitió ahorros superiores al 45 por ciento respecto al presupuesto original, sin sacrificar calidad ni cobertura.
En el caso del ISSSTE, se anunció que durante 2026 habrá más de 200 frentes de obra para ampliar consultorios, clínicas y unidades hospitalarias, con el objetivo de reducir tiempos de espera, aumentar consultas y cirugías, y mejorar las condiciones materiales de atención a la derechohabiencia.
Por su parte, el IMSS Bienestar destacó que el fortalecimiento del primer nivel de atención continúa mediante el programa La Clínica es Nuestra, que ha canalizado miles de millones de pesos directamente a unidades médicas, con participación comunitaria en la definición de prioridades de infraestructura y equipamiento.
La apuesta del Gobierno federal es clara: que la modernización tecnológica no se quede en cifras o anuncios, sino que se traduzca en diagnósticos oportunos, tratamientos más precisos y una red hospitalaria capaz de responder a la demanda real. La salud pública, en este nuevo enfoque, deja de ser promesa y busca convertirse en capacidad instalada.






