Gregory Bovino, comandante general de la Patrulla Fronteriza y uno de los responsables del despliegue del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, se dispone a abandonar Minnesota en medio de una fuerte controversia pública. Su salida se produce tras el aumento de las críticas por la actuación de agentes federales implicados en la muerte de dos civiles en el estado: Alex Pretti y Renee Good.
De acuerdo con funcionarios citados por medios estadounidenses, Bovino dejará la ciudad este martes, pocos días después de que el presidente Donald Trump anunciara el envío de Tom Homan, conocido como el “zar de la frontera”, para asumir el control directo del operativo migratorio. El relevo marca un cambio de mando en una de las ciudades donde la política migratoria federal ha generado mayor tensión.
La retirada del jefe operativo llega además tras declaraciones atribuidas a Bovino sobre uno de los fallecidos, que fueron calificadas de infundadas y provocaron un amplio rechazo. Paralelamente, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, confirmó que algunos agentes federales también comenzarían a retirarse, luego de una conversación telefónica con el presidente, cuyos detalles no fueron revelados.
El contexto inmediato es la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido por agentes migratorios el fin de semana, y el fallecimiento previo de Renée Good, ocurrido a inicios de enero en un incidente similar. Ante la repercusión del caso, Trump sostuvo una extensa reunión en la Casa Blanca con altos funcionarios de seguridad y asesores cercanos, un gesto que fuentes interpretan como señal de preocupación por el impacto político y social de los hechos.
Con información de EcuaVisa






