Tamaulipas

Baile y sabor en el “San Marcazo”

Por Raúl López García

Después del baile, el cuerpo pasa factura y el hambre aparece. En el San Marcazo, ese momento tiene solución inmediata: una amplia oferta de alimentos que va desde antojitos hasta comidas completas.

En los alrededores del lecho del río, donde se instala el escenario principal, se despliega una variedad gastronómica accesible para todos los bolsillos. Hay opciones desde 15 pesos hasta platillos más completos que oscilan entre los 35 y 40 pesos.

Entre los más solicitados destacan las rebanadas de pastel, las tradicionales jaibas victorenses, tacos, tostitos preparados y cocteles de fruta.

El ambiente no solo es festivo, también está marcado por los aromas de la comida recién preparada. Los antojitos se convierten en parte esencial de la experiencia para quienes buscan recuperar energía antes de volver a la pista.

Aunque predominan las opciones populares, quienes busquen alternativas saludables encontrarán menos variedad.

El San Marcazo es, ante todo, un espacio para disfrutar de lo antojable.

Así, entre música, risas y el constante ir y venir de personas, la comida se vuelve protagonista silenciosa de la fiesta.

Porque en el San Marcazo no solo se baila: también se come, se convive y se recargan energías para seguir la celebración.