Opinión

Ensayo general… sin Geño

Un cumpleaños con celebración dominguera resultó ser algo más que un festejo: una declaración de intenciones con barbacoa de borrego, chicharrón y cervezas Corona bien heladas. Dejamos al margen a quienes asistieron por la amistad con el cumpleañero; los demás fueron por algo.

Unos días antes del 19, el dirigente del Partido Verde en Tamaulipas, Manuel Muñoz Cano, cumplió con el ritual de distribuir las invitaciones por la vía digital. Suponemos, como suele suceder en todo evento de este tipo, que en el primer círculo de los convidados estuvieron su familia y sus amigos de toda la vida, y en un grupo más amplio, quienes han convergido en el PVEM los últimos años, sobre todo a partir de la alianza con el morenismo que permitió a la polémica organización convertirse en un ingrediente necesario para constituir una mayoría, sobre todo legislativa.
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Desde el 2018 hasta la fecha muchas cosas han cambiado, en Tamaulipas y en México. El PVEM utiliza, juega y saca provecho de esa condición indispensable de ser una minoría que ayuda a la mayoría a sobrevivir, y en el momento clave que ahora se vive en el estado, ya es evidente que se ha convertido en una plataforma que operará como válvula de escape para quienes saben de antemano que en Morena difícilmente tendrán un futuro donde puedan hacer realidad sus ambiciones. La fiesta del domingo fue el primer ensayo general.
Aunque lo más relevante del evento fue la deliberada ausencia de Eugenio Hernández Flores, exgobernador priista y ahora el más picudo ecologista tamaulipeco, el Verde, en esta fiesta y sin decirlo, formalizó que hay quienes ya decidieron —o están por decidir— que si en Morena no les cumplen sus exigencias, buscarán que los postule la organización. El impacto del festejo en la Quinta Dolores va más allá del 2027: ya quedó claro que está definida la primera candidatura para el 2028, y Maqui Ortiz lo sabe, y lo disfruta, mejor que nadie
Lo de Maqui no es nuevo, pero sí resulta interesante que en las mesas principales de la quinta del aún priista Heriberto Ruiz, el acomodo de los invitados fue en función de su peso político y de los planes que serán aterrizados una vez que Morena elija sus candidatos a alcaldes y diputados. Nos llegó la invitación; no pudimos ir, pero nos hubiera gustado estar. No tanto para darle el abrazo a Manuel, sino por esa morbosa curiosidad de reportero.

Hacemos el intento de armar una buena crónica socialité y contar que en un lugar privilegiado, estuvieron Lalo Gattas y Hugo Reséndez, su secretario. El alcalde ya ha dicho que pretende ser diputado federal y su segundo de a bordo recorre todas las pasarelas disponibles; desde sus redes transmite que entre todos los aspirantes es el predilecto de los victorenses —no tanto como su jefe— y que será candidato a alcalde. Se supone que la aspiración es bajo los colores guindos, aunque el Verde le tiene entreabierta la puerta y él también “le hace ojitos”.

Para Muñoz Cano fue una celebración feliz porque además de quienes andan en plan de abordaje, estuvieron amigos suyos y figurines de la política local: el ex alcalde, ex secretario general de gobierno, ex de todo, Jaime Rodríguez Inurrigarro, que algo trae entre manos; Felipe Garza Narváez, ex dirigente priista y morenista con larga trayectoria; el ex alcalde maderense Andrés Zorrilla, que quiere regresar —pero no lo que se llevó—, y otros políticos de la campiña tamaulipeca, como los que mandan en Llera y Padilla. Todos con algo que ganar y ninguno ahí por casualidad.

Dicen quienes estuvieron que fueron cien mesas, con cupo para diez personas en cada una, lo que habla de un evento de alcance mayor. No fue casualidad ni exceso de generosidad: en Tamaulipas, nadie gasta en cien mesas por pura amistad.

Total, que este fue el tipo de reunión que Carlos Denegri o Rosario Sansores habrían convertido en columna obligada, aunque los tópicos son más propios de una edición de Ventaneando con el estilo combinado de Paty Chapoy y Pedrito Solá. Así es el tiempo y la circunstancia del PVEM, uno de los pilares del segundo piso de la 4T.

Dejemos de lado temas chabacanos y mejor nos despedimos con la frase que utilizaba el inolvidable periodista victorense Ramiro Vargas Corona en “Voces de la ciudad”: chao chao. Y de paso, fuerte abrazo para Muñoz Cano: al próximo cumple vamos porque vamos; al fin y al cabo ya habrá candidatos y no solo aspirantes.