Tamaulipas

Cae abasto de agua de La Peñita a 300 litros/seg

Por Salvador Valadez C.

La Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA) confirmó que la falta de lluvias ha provocado una fuerte disminución en la producción de agua de La Peñita, al pasar de 800 a 300 litros por segundo, situación que, aunada a las fugas registradas en distintos puntos de la ciudad, complica el abasto, particularmente en las zonas altas del poniente de Ciudad Victoria.
El gerente de COMAPA, Fernando García Fuentes, admitió que la producción de agua de La Peñita ha disminuido considerablemente, con una reducción de 500 litros por segundo, lo que ha agudizado el problema en algunos sectores de la capital.
Explicó que el organismo trabaja en la distribución de agua mediante pipas, a la espera de que se presenten lluvias y de que entre en operación la segunda línea del acueducto, prevista para el próximo año.
“En este momento toda la ciudad está padeciendo el problema del agua. Además, hemos tenido algunas complicaciones, como la fuga de agua en Las Flores, donde se trabajó para solucionarla. Con esa línea se abastecen zonas grandes y se vieron afectadas porque se paró el bombeo”, señaló.
Agregó que también se registró un problema con una empresa contratista que dañó el acueducto de la zona norte, cuya reparación tardó más de 24 horas, periodo durante el cual se suspendió el suministro a habitantes de ese sector.
“Por lo que, además de que hay poca agua, este tipo de incidentes complica el abasto. Se espera que en los próximos días empiecen las lluvias y baje la temperatura para que se normalice la situación”, indicó.
García Fuentes detalló que, aunque la presa Vicente Guerrero se encuentra en un buen nivel, actualmente solo es posible extraer de ella alrededor de 900 litros por segundo.
En el caso de La Peñita, explicó que la producción disminuyó considerablemente, pues hace aproximadamente siete meses se obtenían cerca de 800 litros por segundo y actualmente apenas alcanza los 300 litros por segundo.
“Esos 300 litros ayudan, pero no son suficientes”, reconoció.
Explicó que para garantizar el suministro es necesario llenar los tanques de almacenamiento y generar la presión suficiente para llevar el agua a las zonas más complicadas. Sin embargo, ante la elevada demanda, los tanques no alcanzan a llenarse.
Por ello, añadió, en ocasiones es necesario cerrar temporalmente el suministro en algunas zonas para permitir que un tanque alcance el nivel requerido y posteriormente generar la presión necesaria para abastecer los sectores más afectados.

170 fugas reportadas
El gerente de COMAPA aclaró que, si bien existen fugas en distintos puntos de la ciudad, no se trata de un número extraordinario.
Precisó que este martes se tenían reportadas 170 fugas, la mayoría de ellas pequeñas, mientras que las de grandes dimensiones son atendidas de manera inmediata.
Como ejemplo, mencionó la fuga registrada la semana pasada en el fraccionamiento Las Flores, cuya reparación tomó casi 24 horas.
“De esta dimensión no tenemos más de cinco fugas en la ciudad”, puntualizó.
Explicó que muchas de las fugas pequeñas están relacionadas con el proceso de tandeo y las variaciones de presión en la red, por lo que diariamente se atiende un número importante.
Actualmente, alrededor del 60 por ciento de las fugas son reparadas en un periodo menor a 72 horas, aunque algunas requieren más tiempo debido a su magnitud o a las condiciones en las que se encuentran.
“Si hablamos de que son 170 fugas en mil 300 kilómetros de redes, no es nada. Por otro lado, si tenemos más de 500 colonias, también es relativamente bajo, aunque pareciera que son muchas”, sostuvo.
Finalmente, García Fuentes expuso que semanalmente se atienden poco más de 100 fugas, aunque al mismo tiempo se generan otras tantas.
Señaló que el objetivo es reducir este número, debido a que las condiciones de la red de agua y el propio esquema de tandeo generan variaciones de presión que pueden provocar afectaciones en las tuberías.
Subrayó que la atención de las fugas es prioritaria, debido a que representan un desperdicio de agua en un momento en que el suministro resulta insuficiente para cubrir la demanda de la ciudad.