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Tamaulipas al límite: se acaba el agua

Por Raúl López García
Expreso – La Razón

El agua se acaba en las principales fuentes de abastecimiento de Tamaulipas. La Peñita, que en mejores condiciones llega a aportar cerca de 800 litros por segundo, hoy entrega menos de 260; mientras los pozos pasaron de más de 300 a apenas 130 o 140 litros por segundo.
La falta de lluvias ya redujo el margen para garantizar el abasto y mantiene a las ciudad dependiendo cada vez más de la presa Vicente Guerrero, mientras los tandeos se utilizan para administrar el agua disponible.
“Agosto, nos llovió menos de los últimos 42 años. Entonces, pues eso habla de cómo está en situación crítica la disponibilidad de agua”, advirtió el secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, Raúl Quiroga Álvarez.
El golpe más evidente está en La Peñita. Quiroga explicó que cuando el acuífero logra recuperarse, esta fuente puede alcanzar alrededor de 800 litros por segundo; sin embargo, actualmente “no llegamos a 260 litros por segundo”.
Es decir, La Peñita aporta hoy menos de la tercera parte de aquel volumen, dejando un déficit que tampoco puede compensarse con los pozos, que igualmente han perdido capacidad.
“Los pozos también nos llegan a dar arriba de 300 litros por segundo y nos andan dando 130, 140”, señaló.
Con ambas fuentes reducidas, la presa Vicente Guerrero se convirtió en el principal respaldo para sostener el suministro urbano. “La única fuente segura sea la presa Vicente Guerrero a través de la primera línea del acueducto”, afirmó el funcionario.
La consecuencia para la población es una administración cada vez más estricta del agua. Los tandeos permiten distribuir el volumen disponible, pero también evidencian que las fuentes naturales no están entregando lo necesario para mantener un suministro continuo.
Y la lluvia que podría aliviar la situación tampoco aparece. Septiembre es históricamente uno de los meses que más agua aporta, pero el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional contempla precipitaciones por debajo del promedio.
“No son lluvias que nos puedan ayudar a resolver el tremendo problema de la sequía”, reconoció Quiroga.
La escasez ya cruzó las ciudades y golpea al campo. El funcionario reconoció afectaciones en las actividades ganadera y agrícola, con pastizales y agostaderos secos, menor disponibilidad de alimento para los animales y un incremento en los costos para mantenerlos mediante suplementos.
La situación, agregó, es más delicada del centro de Tamaulipas hacia el norte. En el sur todavía existe algo de humedad en el suelo debido a las lluvias registradas durante junio y julio.
El problema es que el estado podría llegar al cierre del año sin una recuperación importante de sus fuentes. Quiroga advirtió que, si no aparece un fenómeno meteorológico capaz de generar precipitaciones suficientes, el panorama será complicado durante los próximos meses.
“Si no hay un fenómeno extremo, un ciclón, una depresión, una tormenta, pues va a estar complicado el resto del año”, alertó.
Tamaulipas enfrenta así una ecuación cada vez más difícil: menos lluvia, acuíferos con menor recuperación, pozos entregando menos agua y una mayor dependencia de la presa Vicente Guerrero. Mientras las lluvias no llegan, el recurso que queda debe repartirse entre una población que sigue necesitando agua todos los días.