Tamaulipas tiene hoy menos niños, más adultos mayores y un crecimiento poblacional que se acerca a cero. Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025, presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran que en el último quinquenio la entidad redujo su tasa de fecundidad muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, envejeció a un ritmo mayor que en cualquier periodo reciente y registró un saldo migratorio interno prácticamente nulo, mientras aumentó el número de tamaulipecos que se fueron a vivir a otro país.
De acuerdo con la encuesta, al 15 de octubre de 2025 en Tamaulipas vivían 3 millones 620 mil 715 personas: 3 millones 611 mil 225 en viviendas particulares y 9 mil 490 en viviendas colectivas o sin vivienda. En el Censo de Población y Vivienda 2020 la cifra fue de 3 millones 527 mil 735 habitantes. La diferencia equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de 0.5 por ciento, por debajo del 0.7 por ciento nacional.
La comparación histórica muestra la desaceleración. Entre 1990 y 1995, la población del estado creció a un ritmo anual de 2.1 por ciento; en los quinquenios siguientes la tasa fue de 1.9, 1.7 y 1.7 por ciento, y a partir de 2010 descendió a 1.2, 0.4 y 0.5 por ciento. En 35 años, el estado pasó de 2.2 a 3.6 millones de habitantes, pero el incremento de los últimos diez años fue de apenas 200 mil personas.
Con ese resultado, Tamaulipas subió un lugar y ocupa la posición 13 nacional por número de habitantes. Sin embargo, solo siete entidades registraron un crecimiento más lento en el último quinquenio: Sinaloa y San Luis Potosí, con 0.4 por ciento; Morelos y Oaxaca, con 0.2; la Ciudad de México, sin crecimiento, y Veracruz y Guerrero, con tasas negativas. En el extremo opuesto, Baja California Sur creció 3.4 por ciento anual y Nuevo León, el estado vecino, 1.5 por ciento, el triple que Tamaulipas.
La distribución territorial confirma la concentración en la frontera. Reynosa es el municipio más poblado, con 730 mil 799 habitantes, el 20.2 por ciento del total estatal; le siguen Matamoros, con 586 mil 882, y Nuevo Laredo, con 451 mil 305. Las tres ciudades fronterizas reúnen al 49 por ciento de la población. En el otro extremo, Palmillas tiene mil 718 habitantes, Cruillas mil 509 y San Nicolás 830. El 78.1 por ciento de los tamaulipecos vive en localidades de 100 mil habitantes o más.
La caída de la natalidad
El dato que más se modificó entre 2020 y 2025 es la fecundidad. La tasa global de fecundidad de las mujeres de 15 a 49 años, que estima el número promedio de hijos que tendría una mujer a lo largo de su vida reproductiva, bajó de 1.9 en 2019 a 1.2 en 2024.
El INEGI calcula este indicador con los nacimientos ocurridos en el año previo al levantamiento. La cifra estatal coincide con el promedio nacional y se ubica por debajo de 2.1 hijos por mujer, el nivel que la demografía considera necesario para que una población se reemplace sin migración.
La reducción se observa en todos los grupos de edad, pero es mayor entre las mujeres jóvenes. En el grupo de 15 a 19 años, la tasa pasó de 36.9 a 18.1 nacimientos por cada mil mujeres, una disminución de más de la mitad. Entre las mujeres de 20 a 24 años, bajó de 106 a 55.8 por cada mil; en el grupo de 25 a 29, de 104.5 a 73.4, y en el de 30 a 34, de 82.3 a 59.9. Solo el grupo de 45 a 49 años registró un ligero aumento, de 1.5 a 1.9 por cada mil.
El indicador acumulado muestra la misma tendencia. El promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más bajó de 2.0 a 1.9 en el estado. La escolaridad marca la diferencia principal: las mujeres sin escolaridad han tenido en promedio 4.4 hijos; las que cursaron primaria, 3.1; las de secundaria, 1.9, y las que tienen educación media superior o superior, 1.3. Entre 2020 y 2025, los promedios de los dos primeros grupos bajaron una décima y los de los dos últimos se mantuvieron sin cambio, lo que indica que la reducción del promedio estatal se relaciona también con el aumento de la escolaridad de las mujeres en edad reproductiva.
Las diferencias entre municipios son amplias. En Bustamante, las mujeres de 12 años y más han tenido en promedio 3.1 hijos; en Miquihuana, 3.0; en San Nicolás y Casas, 2.8, y en Tula, Mainero, Villagrán, Llera, San Carlos y Palmillas, 2.7. En los municipios urbanos el promedio es menor: 1.9 en Matamoros, Nuevo Laredo y Altamira; 1.8 en Victoria y Reynosa, y 1.6 en Tampico y Ciudad Madero, los dos más bajos del estado. Las mujeres del Altiplano tamaulipeco tienen casi el doble de hijos que las de la zona conurbada del sur.
Una población que envejece
La menor natalidad se refleja en la estructura por edades. La edad mediana de los tamaulipecos, el punto que divide a la población en dos mitades, pasó de 30 a 33 años entre 2020 y 2025. La pirámide poblacional muestra una base que se estrecha: los niños de 0 a 4 años representan el 5.7 por ciento de la población, menos que los grupos de 5 a 9 y de 10 a 14 años.
Los menores de 15 años pasaron de representar el 24.7 por ciento de la población en 2020 al 21.3 por ciento en 2025. En el mismo periodo, las personas de 60 años y más aumentaron de 12.1 a 14.9 por ciento, y la población de 30 a 59 años, de 39 a 40.3 por ciento. La proporción de habitantes de 65 años y más subió de 8.1 a 10.2 por ciento, cerca del promedio nacional de 10.1.
La razón de dependencia, que mide cuántas personas menores de 15 años o mayores de 64 hay por cada 100 en edad de trabajar, bajó de 49 a 46. El cambio se explica por la reducción de la dependencia infantil, de 37 a 31, mientras que la dependencia por vejez aumentó de 12 a 15. Es decir, la entidad tiene hoy una mayor proporción de población en edad productiva, pero la carga se desplaza de los niños hacia los adultos mayores.
El contraste municipal también es marcado en este indicador. Reynosa es el municipio más joven del estado, con una edad mediana de 30 años; San Carlos, con 7 mil 234 habitantes, es el más envejecido, con una mediana de 43 años. En San Carlos, el 3.6 por ciento de la población son hombres de 55 a 59 años y apenas el 2.8 por ciento niños de 0 a 4. Las personas de 85 años y más representan el 3.6 por ciento de sus habitantes, contra 0.5 por ciento en Reynosa.






