Opinión

El Plan V de morenistas

Aunque nadie lo diga abiertamente, en Morena-Tamaulipas hay incertidumbre. La actual coyuntura impide pronósticos cómodos, menos ahora que la dirigencia nacional tolera que Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, sea perfilada como candidata del Verde a la gubernatura de San Luis Potosí en 2027.

El discurso oficial dice una cosa… pero la operación electoral hace otra. Ariadna Montiel exige “trayectoria impecable” a los aspirantes morenistas. Citlalli Hernández anunció tres filtros: encuestas, opinión ciudadana y revisión de antecedentes, y todo indica que Omar García Harfuch, supervisará los expedientes delicados rumbo al proceso.

La historia, sin embargo, no termina en Morena. Karen Castrejón y Manuel Velasco destaparon a Ruth González como su candidata a la gubernatura de San Luis Potosí, y con la desfachatez que les es habitual salieron a explicar que no hay nepotismo “porque el pueblo decide”. El aliado incómodo opera con criterios propios, que nada tienen que ver con los de Palacio Nacional.

En Tamaulipas, la historia se traduce en dos preguntas: ¿qué hará Morena cuando un morenista vetado aterrice en las filas del Verde? ¿Aplicarán la misma vara que con Ruth González y se repetirá la condescendencia? El tema refuerza la sospecha de que morenistas locales tienen planes propios.

El senador José Ramón Gómez Leal, “JR”, fue considerado en otros tiempos relevo natural de Américo Villarreal Anaya. Hoy aparece, según señalamientos publicados en medios mexicanos y estadounidenses, en la “lista negra” rumbo a 2027, ligado a revisiones del lado norteamericano y al parentesco político con Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Si Harfuch cruza expedientes con inteligencia financiera, el camino de JR por la vía guinda se complica. Pero los planes del reynosense tendrían que revisarse a la luz de una pregunta que nadie formula porque incomoda: ¿qué pasaría si decide buscar acomodo del otro lado, en la estructura estatal que viene armando Manuel Muñoz Cano?

Muñoz Cano lleva meses ampliando la nómina del Verde tamaulipeco con cuadros provenientes de todos los partidos. Sumó a José Andrés Zorrilla Moreno, exalcalde panista de Madero, contra quien el ayuntamiento de Adrián Oseguera presentó en 2019 una denuncia penal por presunto robo de mobiliario, expediente del que no se conoce resolución pública.

También reclutó al ex priista Héctor Martín Canales, ex diputado por Nuevo Laredo derrotado en dos contiendas recientes, a quien entregó la dirigencia local del partido. Abrió, además, las puertas a Héctor Olivares Zavala, exfuncionario del ayuntamiento de Reynosa, hoy representante municipal verde.

El método es transparente: no se piden trayectorias limpias, se piden votos y mientras Morena depura indeseables, los recoge el verde. Ese es el Plan V que nadie nombra en público, y los morenistas que no pasen el examen interno tendrán una vía paralela esperando: sin Harfuch revisando expedientes, sin Citlalli Hernández exigiendo cuentas, sin Montiel pidiendo congruencia.

El catálogo local es amplio. Maki Ortiz Domínguez, exalcaldesa de Reynosa, exsenadora y madre del actual edil Carlos Peña Ortiz, ya demostró que sabe cambiar de afiliación cuando la coyuntura lo exige. Su grupo tiene presencia en el Senado, en la Cámara y en el municipio fronterizo, y su perfil cabe sin esfuerzo en el catálogo verde.

Adrián Oseguera Kernion, en Ciudad Madero; Olga Sosa Ruiz, en el sur; Rodolfo González Valderrama, y muchos más, juegan en un tablero cuyas reglas redacta Palacio Nacional, pero las excepciones podrían cumplir sus sueños en el Partido Verde.

El caso potosino dejó un precedente claro dentro de la coalición. Karen Castrejón sostuvo que la postulación de Ruth González “muy probablemente” se concretará “sin considerarse nepotismo porque ahí estaría decidiendo el pueblo”.

La traducción para Tamaulipas es directa: si el nepotismo deja de serlo en San Luis cuando “lo decide el pueblo”, los antecedentes cuestionables tampoco serán impedimento aquí. Basta con cambiar las siglas del aspirante para que el filtro ya no aplique y el expediente queda intacto, pero invisible.

Los morenistas tamaulipecos lo saben, aunque no lo digan en público. La encuesta de Montiel, la revisión de Hernández y la inteligencia de Harfuch cubren apenas una mitad de la coalición. La otra mitad la administra el Verde.