POR DANIEL VÁZQUEZ
Ximena Zurita encontró en el ciclismo el camino que la llevó hasta la meta y el oro, una disciplina que incluso llegó a dejar por un tiempo, pero a la que, como dice la frase, “uno siempre vuelve a donde fue feliz”. Hoy, la victorense puede presumir ser una de las mejores ciclistas de México en las categorías juveniles y ya sueña con que su nombre sea reconocido a nivel internacional.
Fue medalla de oro en la pasada Olimpiada Nacional 2026, por ende, es la mejor ciclista de ruta de su categoría y basta con ver las fotografías o videos de Ximena al borde de las lágrimas, con los brazos extendidos mientras recorre los últimos metros, para entender que detrás de esa llegada hubo mucho más que una carrera.
Su evolución refleja todo lo que ha tenido que trabajar para llegar hasta ahí. Ximena pasó de completar un recorrido de 35 kilómetros en seis horas a convertirse en campeona nacional, después de cubrir 60 kilómetros en dos horas con cinco minutos. Entre ambos momentos hay más de cinco años de trabajo, sacrificios, dudas, aprendizajes y mucha paciencia.
EL INICIO
Antes de encontrar en la bicicleta su principal pasión, Ximena probó distintas disciplinas como la gimnasia artística, danza aérea y taekwondo, deportes que fueron parte de un camino deportivo que poco a poco la llevó hasta el ciclismo.
“Crucé por muchos deportes, inicié con la gimnasia artística, también danza aérea, taekwondo, luego otra vez gimnasia, luego entré al ciclismo, en pandemia dejé el deporte, y en el 2023 regresé a la bicicleta”.
La familia también tuvo un papel importante en cada una de esas etapas.
“Siempre me ha gustado experimentar y por eso me animaba a practicar los deportes. Pero en cuestión de taekwondo lo hacía mi papá, ciclismo lo hice por mi mamá y hermana, fue mi familia la importante para estar aquí en el deporte”, contó.
EL REGRESO
Cuando volvió al ciclismo en 2023, Ximena no tenía en mente una carrera deportiva de alto nivel, regresó por gusto, para hacer ejercicio y convivir con amigos. Las medallas todavía estaban lejos de sus planes y hasta cierto punto no sabía de eso.
“Yo regresé al ciclismo de manera recreativa, un amigo mío que entrenaba en mi primera etapa conmigo, fue a mi casa por algo para las bicis, pero antes de irse me invitó a que regresara porque ya estaban entrenando de nuevo (después de la Pandemia), y pues algo me dijo que sí fuera y regresé, pero todo fue para hacer deporte, yo no pensaba en ganar medallas o algo por el estilo”.
Su primera competencia dejó una historia que todavía recuerda. En Doctor Arroyo, Nuevo León, completó un recorrido de 35 kilómetros en seis horas. Iba lejos de las primeras posiciones y su propia familia llegó a pensar que no terminaría, pero aquella misma ruta después marcaría uno de sus primeros grandes cambios.
“Mi primera competencia en Doctor Arroyo por Miquihuana, hice 6 horas los 35 kilómetros, todos me daban por perdida, mi mamá se tuvo que meter a la pista a buscarme, yo iba paseando. Yo nada más rodaba, hacía amigos en la ruta, no era mi objetivo el tiempo, después la volví a correr y la gané”.
EL PRIMER TRIUNFO
Poco después llegó un momento que confirmó que podía competir de otra manera. “Mi primer selectivo estatal en el 2024 fue mi primera carrera que gané. Antes de eso había participado en otras competencias y todas me ganaban, pero en esa se me dieron las cosas y gané, fue muy bonito porque estaban todos los de mi familia. Esa vez lloré porque fue el esfuerzo de todo lo que habíamos trabajado”.
Hasta entonces, Ximena ni siquiera tenía claro todo lo que podía existir después de una competencia estatal, no sabía que podía salir del estado para representarlo en otros lugares y bjscar estar entre las mejores del país.
“Yo no sabía que se podía representar a Tamaulipas, yo no sabía que había mucho más allá de los estatales, la verdad el ganar el estatal y estar en Macrorregional, fue algo inolvidable porque aparte logré el boleto a mi primera Olimpiada Nacional”.
UN CAMBIO DE VIDA
En diciembre de 2024 apareció una oportunidad que cambió por completo su preparación y objetivos. El profesor Antonio Escárcega la invitó a entrenar durante tres meses en Hidalgo, pero su rendimiento hizo que aquella estancia terminara por convertirse en algo permanente.
“En diciembre del 2024 me surgió la oportunidad de entrenar con el profesor Antonio Escárcega, me invitó tres meses y me iba a regresar, pero el entrenador me vio muy bien, le dijo a mi mamá y le dijo que me invitaba a quedarme ya permanentemente, y decidí quedarme con el apoyo de mi familia”.
La decisión implicó también una de las partes más difíciles de su carrera: alejarse de casa, de sus amigos más cercanos, de sus familiares, alejarse de todo el vínculo que ya había formado. “Ha sido difícil porque no es una distancia corta, no pueden visitarme mucho, extraño mucho, sí fue difícil sobre todo cuando ya me vine permanentemente, ver a mis compañeros tener a su familia cerca, eso me pega más”.
LA REVANCHA
Las primeras Olimpiadas Nacionales no tuvieron el resultado que Ximena esperaba. Dos participaciones y un octavo lugar como mejor posición hicieron que el objetivo para 2026 fuera distinto a base de trabajo y más trabajo.
“Por dos Olimpiadas Nacionales pude estar representando a Tamaulipas pero no se me daba más que octavo lugar, así que este 2026 fue una revancha y donde di todo para lograr esa medalla de oro o destacar en las diferentes modalidades”.
Pero esta vez, además de estar en su especialidad: ciclismo de montaña, también decidió probar una modalidad distinta.
“Me especializo en ciclismo de montaña, pero yo veía que todos corrían ruta, a finales del año pasado yo le dije a mi entrenador que me interesaba intentarlo y me animó, lo intenté, me calé para probar cosas nuevas y pues lo hice”.
La prueba terminó por convertirse en el momento más importante de su carrera hasta este momento. Fueron 60 kilómetros y dos horas con cinco minutos hasta cruzar la meta, pero detrás muchos años de sacrificio, a pesar de que en ese momento no se imaginaba estar en esa posición.
“No me la creía el ganar la medalla de oro, porque toda la carrera fue difícil. Hubo un punto donde yo creía que iba a quedarme, nada estuvo planeado, solo fluí y corrí, porque era mi primer Olimpiada Nacional en ruta”.
La llegada estuvo marcada por una mezcla de emociones: “Cuando llegué, fueron muchas emociones, confundida, lloré mucho, mucha emoción, todos me felicitaban, cuando me dijeron que era la primera medalla de oro de Tamaulipas en esa Olimpiasa, me sentí más contenta”.
Después vino otro de los momentos que Ximena guarda con mayor emoción con quien ha sido pieza clave para todo esto: su mamá. “Lloramos mi mamá y yo, me dijo que estaba orgullosa y que ella sabía que podía lograr mucho más”.
UNA MEDALLA EN MEDIO DEL DOLOR
La Olimpiada Nacional todavía tenía otra prueba para Ximena en el short track, modalidad en la que buscaba un resultado que, de acuerdo con su propia preparación, podía ser igual que en ruta.
“Yo sentí que pude dar un mejor resultado en el short track, porque es donde me preparé aún más, tenía un trabajo de tiempo”.
Pero antes de la competencia recibió una noticia que la golpeó emocionalmente. Su mascota, un pequeño pato, había muerto y eso, aunque parezca increíble, le pegó, pues era más allá de una mascota, su compañía inseparable.
“Ese fue muy sentimental porque en ese entonces tenía una mascota, un patito y me comunicaron que había fallecido, ya no la vi, esa vez no quería correr, quería quedarme solo con la medalla de oro, estaba en shock, es una mascota que yo la quise mucho, y me afectó. Pero di mucho esfuerzo, lo hice por las personas que me respaldaron siempre y saqué la medalla de bronce”.
EL PESO DE SER CAMPEONA
El oro cambió también la manera en que Ximena ve su carrera. Antes competía principalmente por gusto, ahora existe una exigencia mayor, una responsabilidad por dar buenos resultados, y aunque asegura ha disfrutado en demasía esta medalla de oro, también indicó que han sido los meses con más presión.
“Para mí ha sido difícil este año, porque en años pasados yo lo hacía solamente para divertirme, algo que me gustaba, pero este año ya es un compromiso grande porque se me ha dado mucho apoyo para mis bicis, buscar destacar, buscar un equipo, ha sido mucha presión, mucho trabajo. Este 2027 es un año crucial para mí y hay mucha exigencia, han sido meses duros. Sí he disfrutado estos logros, pero sí me afecta el querer más, el querer salir a brillar”.
En ese proceso también encontró apoyo fuera de la bicicleta, “tengo una psicóloga deportiva y sí me ha ayudado muchísimo”.
EL SUEÑO
Después de todo lo que ha vivido en apenas unos años dentro del ciclismo, Ximena ya tiene claro hasta dónde quiere llevar su carrera. El siguiente objetivo es salir de las fronteras de México y construir un nombre en el ámbito internacional.
“Mi sueño es ser reconocida a nivel internacional, representar a México y que se escuche mi nombre en todos lados”.
Pero el ciclismo no ocupa todo su mundo. Fuera de la bicicleta existe otra Ximena. Una joven que también necesita desconectarse de los entrenamientos, las competencias y la presión por conseguir resultados. Entre dibujos, pinturas, manualidades y figuras de arcilla encuentra un espacio propio, una especie de refugio donde no existen tiempos, medallas ni posiciones, sólo el gusto por crear.
“Me gusta mucho dibujar, pintar, hacer manualidades, me pongo a coser, me gusta hacer figuras de arcilla, con eso me entretengo un tiempo cuando tengo libre”.
También no se olvida de la escuela, y demuestra su gusto por la comida: “Quiero estudiar Gastronomía, me gusta mucho cocinar, la cultura de la comida y me gusta comer mucho, experimentar con la comida y quiero aprender”.
Y detrás de todo lo que ha conseguido existe una persona a la que Ximena reconoce de manera especial: “Más que nada estoy agradecida con mi mamá por el sacrificio que ha hecho por mí, por el esfuerzo que hace para que yo pueda lograr mis sueños”.
EL CAMINO
La distancia de casa, los entrenamientos, las competencias, las derrotas y la presión forman parte de una carrera que todavía está en construcción. Ximena sabe que el camino apenas comienza, pero también reconoce todo lo que tuvo que pasar para llegar hasta este punto.
“A veces sí me pongo a pensar de cómo llegué hasta acá. Un día estaba perdida en la ruta por seis horas, y ahora tengo muchas cosas y todo lo que he logrado”.
Son muchos kilómetros desde aquella primera carrera en la que parecía que no terminaría. Hoy, la misma ciclista que tardó seis horas en completar 35 kilómetros puede presumir una medalla de oro nacional después de recorrer 60 kilómetros en poco más de dos horas.
Y así, entre kilómetros, lágrimas, sacrificios y una bicicleta que alguna vez dejó para después volver a ella, Ximena Zurita sigue pedaleando hacia una meta que ya no parece tan lejana. Aquella niña que alguna vez se perdió durante seis horas en una ruta hoy sabe exactamente hacia dónde quiere ir: quiere que su nombre se escuche fuera de México, pero sin olvidar nunca a quienes estuvieron a su lado desde el primer kilómetro.






