La cantante Britney Spears ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación, un paso que su entorno considera clave para su recuperación, cinco semanas después de ser detenida por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias, informó la revista People. Fuentes cercanas a la artista señalan que la decisión de ingresar en un centro especializado responde a la necesidad de “dar un paso adelante” en su bienestar personal, tras un episodio que su propio equipo calificó de “completamente inexcusable”.
Spears ingresó en el centro el domingo, tras el arresto ocurrido el 4 de marzo cuando agentes del condado de Ventura, en el sur de California, detectaron un comportamiento errático al volante. Tras someterse a varios controles para comprobar su sobriedad, la cantante fue detenida y puesta en libertad horas más tarde. Spears deberá comparecer ante un juez el próximo 4 de mayo por esta detención, según The Hollywood Reporter.
El entorno de la cantante ha subrayado que Spears se mostró afectada y arrepentida por lo ocurrido, especialmente por el impacto que la situación pudiera tener en sus hijos. “Britney tomará las medidas necesarias y cumplirá con la ley, y esperamos que este sea el primer paso hacia el cambio que necesita”, indicó un representante en un comunicado difundido en su momento. “Sus hijos pasarán tiempo con ella” y “sus seres queridos elaborarán un plan para garantizar su bienestar y éxito”.






