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Más de 18 mil victorenses viven en zonas de riesgo por ductos; Atlas municipal lleva 11 años sin actualizarse

Por Raúl López García

En Ciudad Victoria, al menos 18 mil 826 personas viven en zonas de riesgo por la presencia de ductos de Pemex, de acuerdo con el Atlas de Riesgo Municipal, un documento oficial que además advierte peligros por gaseras y gasolineras dentro de áreas habitadas. El problema es que ese diagnóstico no ha sido actualizado desde 2015, por lo que la capital tamaulipeca enfrenta amenazas urbanas con información técnica de hace 11 años, pese al crecimiento habitacional registrado durante ese periodo.

El Atlas señala que en el municipio existen dos ductos subterráneos de Pemex, con una longitud total de 51.56 kilómetros.

De ese total, seis kilómetros cruzan directamente la mancha urbana de Ciudad Victoria, siguiendo el corredor del Eje Vial Lázaro Cárdenas, paralelo a las vías del tren. Se trata de poliductos de 10 y 12 pulgadas de diámetro, utilizados para el transporte de combustibles, lo que convierte esa franja en una zona de riesgo permanente en caso de fuga, incendio o explosión.

Para calcular la zona vulnerable, el Atlas establece un radio de seguridad de 200 metros a cada lado del ducto, lo que genera un corredor de riesgo de 400 metros de ancho sobre la ciudad. Bajo ese criterio, se identificaron 47 colonias expuestas, con un total de 4 mil 886 viviendas en riesgo, donde habitan 18 mil 826 personas, es decir, casi el 7 por ciento de la población de Ciudad Victoria.

Las colonias en mayor vulnerabilidad se distribuyen de norte a sur sobre la línea del ducto. En la zona norte aparecen La Presita, Naciones Unidas, México, Paseo de las Américas y Enrique Cárdenas; en la zona centro destacan Nuevo Santander, Banrural, Fidel Velázquez, Héroes de Nacozari, Los Fresnos y parte de la Zona Centro; mientras que al sur se encuentran Las Palmas, Casas Blancas, Balcones del Valle, El Palmar, Fraternidad y Loma Alta. Todas ellas están dentro del radio de afectación considerado por la autoridad municipal.

La exposición no sólo alcanzaría viviendas. Dentro de esa zona de riesgo se localizan 10 escuelas, dos iglesias, un centro deportivo y dos centros comerciales, lo que eleva el nivel de vulnerabilidad social ante cualquier incidente mayor, ya que se trata de espacios donde diariamente se concentran cientos de personas.

Además del peligro por ductos, el Atlas identifica ocho plantas gaseras dentro del municipio, cuyo radio de afectación alcanza 31 colonias, con 4 mil 457 viviendas y 17 mil 328 personas en riesgo ante una eventual explosión o fuga de gas LP. Entre las colonias señaladas aparecen Las Brisas, Pedro Sosa, Chapultepec, Villarreal, Altavista, Revolución Verde, Valle de Aguayo, San Ángel y Club Campestre, varias de ellas con alta densidad poblacional.

En el caso de las gasolineras, el Atlas estima que un incidente grave podría afectar 23 colonias, con daños potenciales en 171 viviendas y riesgo para 383 personas. Aunque la cifra es menor comparada con ductos y gaseras, la cercanía de estas estaciones con zonas habitacionales y comerciales mantiene vigente el nivel de alerta.

El propio documento advierte que los principales factores de riesgo son la corrosión en ductos, fallas mecánicas, tomas clandestinas, falta de mantenimiento y crecimiento urbano desordenado, además de que existen viviendas construidas dentro del derecho de vía, es decir, dentro de áreas donde no debería haber asentamientos humanos por razones de seguridad.

Sin embargo, toda esta información corresponde a un estudio elaborado en 2015. Desde entonces, Ciudad Victoria ha crecido con nuevos fraccionamientos, ampliación de colonias y expansión comercial, pero el Atlas de Riesgo no se ha actualizado. Eso significa que no existe un diagnóstico vigente sobre cuántas personas viven actualmente en zonas peligrosas, ni sobre el estado actual de los ductos, las gaseras o los radios reales de afectación.

La omisión es grave porque el Atlas es la herramienta base para la planeación urbana y la prevención de emergencias. Sin actualización, el municipio carece de una radiografía real para determinar riesgos, regular nuevos asentamientos o diseñar protocolos de evacuación acordes a la realidad actual.

El dato más alarmante es claro: desde hace más de una década, al menos 18 mil 826 personas viven en zonas de riesgo por ductos y más de 17 mil por la cercanía de gaseras, mientras la autoridad sigue trabajando con un mapa preventivo elaborado hace once años. En una ciudad que creció encima de infraestructura energética y zonas industriales, tener desactualizado el Atlas de Riesgo también se ha convertido en un riesgo.