Por Raúl López García
Más de 620 mil estudiantes de educación básica en Tamaulipas tendrán que guardar el celular durante la jornada escolar a partir de octubre, luego de que el estado se sumó al acuerdo nacional que restringirá el uso de estos dispositivos en primarias y secundarias.
La medida coloca al teléfono móvil en el centro de una nueva discusión dentro de las escuelas: cuánto ayuda la tecnología al aprendizaje y en qué momento comienza a convertirse en una distracción para los alumnos.
El acuerdo fue aprobado por las autoridades educativas de las 32 entidades durante la Tercera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria del CONAEDU.
En Tamaulipas, el secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, participó en la reunión encabezada por el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, donde se estableció que primaria y secundaria tendrán restricciones durante la jornada escolar, mientras que en media superior y superior cada institución definirá sus propias reglas.
El cambio no llega a ciegas.
Una consulta nacional de la SEP, en la que participaron 565 mil 396 docentes, reveló que 81 por ciento estuvo a favor de establecer reglas para regular los celulares y dispositivos digitales en las escuelas.
El ejercicio, sin embargo, representó a menos de la mitad del universo de más de 1.2 millones de directivos y profesores de educación básica.
Entre quienes respondieron, 40 por ciento señaló que los celulares dificultan mantener la atención de los estudiantes; 38 por ciento afirmó que interrumpen las actividades escolares y 34 por ciento consideró que propician el abandono de espacios de convivencia.
Otro 38.7 por ciento advirtió que conflictos originados en redes sociales terminan trasladándose al aula y a la escuela.
“En la SEP continuaremos revisando estas aportaciones para definir reglas que permitan aprovechar la tecnología con sentido educativo, pero también proteger el bienestar y la convivencia de las comunidades escolares”, señaló Mario Delgado al presentar los resultados de la consulta.
La dimensión del problema también aparece en PISA 2025.
En México, los estudiantes reportaron utilizar dispositivos digitales en la escuela durante un promedio de 1.5 horas diarias para actividades de aprendizaje, pero destinan otras 1.2 horas al día a actividades de ocio.
La diferencia entre ambos usos es de apenas 18 minutos.
El mismo estudio encontró que 37 por ciento de los estudiantes mexicanos señaló que sus compañeros se distraen frecuentemente por el uso de dispositivos durante la mayoría o todas las clases de ciencias.
Otro dato apunta directamente a la regulación: los alumnos mexicanos que estudian en escuelas donde no se permite el celular en las instalaciones tienen alrededor de 25 por ciento menos probabilidades de reportar distracción digital.
El celular, sin embargo, no es una herramienta marginal entre los estudiantes. La ENDUTIH 2025 del INEGI reportó que 84.6 por ciento de la población mexicana de seis años y más utiliza teléfono celular, mientras que 86.1 por ciento utiliza internet y 78.3 por ciento de los hogares cuenta con conexión a la red.
La vida escolar ocurre, por tanto, dentro de una sociedad cada vez más conectada.
La propia SEP ha planteado que el objetivo no es sacar la tecnología de las escuelas, sino establecer una cultura de uso responsable.
Desde septiembre, durante los foros nacionales sobre el tema, Mario Delgado sostuvo que el reto “no consiste únicamente en prohibir o imponer medidas de manera tajante”, sino en construir una cultura y ciudadanía digital.
En Tamaulipas, la nueva disposición alcanzará a los alumnos de primaria y secundaria durante toda la jornada escolar.
El acuerdo nacional contempla además campañas informativas y trabajo con las comunidades educativas, mientras que para bachillerato y educación superior serán los propios planteles los que establezcan sus criterios.
Así, desde octubre el reto para las escuelas tamaulipecas no será únicamente pedir que los alumnos apaguen o guarden el teléfono.
Será definir cómo se evitará que una herramienta que ya forma parte de la vida cotidiana termine desplazando la atención, la convivencia y el aprendizaje, sin perder tampoco los usos educativos que la tecnología puede aportar al salón de clases.
La regulación alcanzará a más de 620 mil estudiantes de educación básica en el estado.






